Griezmann, durante el partido en Anoeta, donde el Atlético cayó por 3-0. VINCENT WESTREUTERS

El conjunto del 'Cholo' encaja una goleada a sólo una semana de la semifinal de Europa League contra el Arsenal

Así está la clasificación de Primera

Por si todavía quedaba algún optimista enfermizo en el Atlético de Madrid, es hora de arrebatarle la ilusión. Su equipo no ganará la Liga y sí lo hará el Barcelona, probablemente dentro de 10 días en Riazor. Tenía que ganar el Atlético en Anoeta para mantener mínimamente viva esa ilusión y no sólo no lo hizo, sino que sembró un océano de dudas de cara a lo que de verdad le importa, la semifinal de la Europa League frente al Arsenal que empieza la semana que viene. [Narración y estadísticas: 3-0]

El Atlético fue una copia pirata del Atlético que todos conocemos. En Anoeta se vio a un equipo tibio y sin pasión que sucumbió al planteamiento futbolístico de una Real Sociedad revitalizada por Imanol Alguacil tras el gris epílogo de Eusebio. En una temporada decepcionante para la afición realista, la goleada al Atlético es un sabroso premio de consolación que tiene un mérito enorme: sólo el Sevilla en Copa había conseguido marcar tres goles a la mejor defensa del campeonato. Quizá la goleada fue un castigo excesivo, pero sirve de advertencia para el conjunto colchonero. Jugando como lo hizo en Anoeta, no le ganará a nadie.

Juanmi marca su segundo gol, el 3-0 al Atlético. VINCENT WESTREUTERS

El Atlético pasó la tarde al ralentí, escaso de revoluciones y sin apetito. Como si le incomodara el partido, que era muy probablemente lo que pasaba. Dejó que la Real sobara la pelota como si tuviera la certeza de que aquello no iba a ningún sitio, mientras los donostiarras iban explorando dónde se ubicaban las grietas de la presuntamente pétrea defensa colchonera. Primero husmeó la parcela de Juanfran, trémulo al comienzo, más sólido conforme avanzó el partido, lo que invitó a la Real a cambiar de objetivo. Se centró en la banda contraria y allí encontró a Vrsaljko, improvisado lateral izquierdo ante las ausencias de Filipe y Lucas. Y entonces cantó bingo, con un gambeteo de Januzaj que aprovechó Willian José, solísimo en el punto de penalti, para adelantar a su equipo con un latigazo que pegó en el poste antes de la media hora.

Revolución tras el descanso

Hasta entonces, los rojiblancos sólo habían intimidado a Rulli, que estaba de regreso tras su lesión, en un córner cabeceado por Godín. Y no iban a hacer nada más en muchos minutos, a excepción de un prometedor mano a mano de Gameiro que fue anulado por un fuera de juego que no parecía tal. El choque tenía muy mal color para el Atlético, lo que llevó al Cholo a revolucionar a su equipo en el comienzo de la segunda parte. Entraron Torres y Vitolo por Correa y Juanfran, dejando a Saúl como lateral y a Griezmann como interior por la banda izquierda. Zafarrancho de combate.

Sobre la pizarra parecía un planteamiento ofensivo, pero sobre el campo fue más de lo mismo. El Atlético sólo se acercaba en remates de cabeza que, en el mejor de los casos, se dirigían mansos hacia la portería de Rulli. La Real, por su parte, fue encontrando cada vez más agujeros en la zaga rojiblanca, con Januzaj disfrutando como si jugara contra niños. Con el Atlético volcado y desesperado, Juanmi marcó un doblete en el tramo final que sirve para que Simeone interprete la derrota como una advertencia más que como un accidente. Debería hacerlo, al menos.

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